Somos tres voces.
Tres miradas que atravesaron la experiencia de convivir con un narcisista y decidieron no guardar silencio.

Este proyecto nace del relato compartido, de la necesidad de nombrar lo vivido y transformar la herida en palabra.

Somos quienes sobrevivieron al silencio.

Tres personas que transforman su experiencia con un narcisista en relato, memoria y voz.

No somos una sola historia.

Somos tres relatos que se cruzan, tres experiencias distintas unidas por una misma sombra. Escribimos para comprender, para recordar y para que otros sepan que no están solos. Somos tres personas que compartimos una experiencia marcada por el narcisismo. A través de nuestros relatos damos forma a un proyecto que busca visibilizar, comprender y acompañar.

Elegimos el anonimato. No por cobardía, sino por protección.

Contar estas historias implica exponerse: al miedo, a la negación y a la mirada de quienes prefieren no ver. El entorno del narcisista suele estar cubierto de silencios cómodos, de lealtades ciegas y de verdades que incomodan. Permanecer en la sombra nos permite hablar con libertad, cuidar a quienes somos y evitar que otros sean señalados por decir lo que muchos callan.

Aquí no importan los nombres.
Importa la verdad de lo vivido.

La Tríada del Silencio

La Pareja

Vivió a su lado durante muchos años. Conoció la manipulación cotidiana, el desgaste invisible y la violencia que no deja marcas en la piel, pero sí en la memoria. Su relato nace de una vida compartida y de la necesidad de nombrar lo que durante demasiado tiempo fue silenciado.

La Familiar

Lo vio crecer. Fue testigo de cómo el mundo lo protegía, lo justificaba y lo absolvía antes incluso de preguntar. Desde dentro del círculo, observó cómo la imagen pública se imponía a la verdad y cómo el daño quedaba siempre fuera de foco.

El Trabajador

Lo conoció en el espacio donde las máscaras caen. Allí donde el talento se mide, el ego se expone y el fracaso no admite relato heroico. Fue entonces cuando apareció la verdadera cara: la del vacío, la manipulación y la huida constante de la responsabilidad.