Mi horario, sobre el papel, era claro: de seis de la mañana a dos de la tarde. Mi función también: digitalizar, ordenar, crear, dar forma a una estrategia de marketing que nunca terminaba de nacer. Nada de coches. Nada de talleres. Nada de relevos imposibles.Pero en el mundo de Narciso, el papel no significaba nada. La realidad era otra. Siempre lo fue. Tenía que estar a las seis y también a las seis de la…
Yo no sabía nada de vehículos. Nada. Para mí un motor era un ruido y poco más. Aun así, allí estaba, en un taller que no era un taller, arreglando un vehículo junto a otra persona tan perdida como yo. Dos cuerpos improvisando, aprendiendo a base de miedo y torpeza, intentando que algo funcionara sin saber muy bien por qué debía funcionar así. Éramos empleados sin manual, sin formación, sin red. Narciso, en cambio, era…
Estimado lector/a, si estás aquí es porque tienes interés en el interior de un narcisista, y si, además estás en este artículo, es porque seguramente lo has vivido de cerca. Es por eso que estas primeras líneas son para avisarte que lo que encontrarás aquí es una experiencia personal totalmente subjetiva y, casi con seguridad, equivocada. Pues igual que un narcisista tiene un mundo interior, una persona común, también vive sus propias experiencias vitales. Narciso,…