A mi hijo, Narciso, siempre le gustó hacer creer que era imprescindible Durante años nos habló de un pueblo perdido de la España profunda al que debía viajar como temporero, como si aquel lugar no pudiera funcionar sin él. Nos decía que la tierra no se araría bien si no estaba, que los hombres necesitaban su coordinación, que todo dependía de sus decisiones. Hablaba de radios, de órdenes, de equipos a su cargo. Y lo…
No porque me lo hubieran enseñado así, sino porque era lo único que conocía dentro de aquella relación. El sufrimiento se volvió rutina, y yo, sin darme cuenta, empecé a desaparecer. Primero fue el cansancio. Luego la tristeza constante. Después, la medicación. Antes de eso, dos años de terapia intentando entender por qué amar a Narciso me estaba rompiendo por dentro. Yo lo amaba. Lo sigo diciendo sin vergüenza. Amar no fue el error. Nunca…