No porque me lo hubieran enseñado así, sino porque era lo único que conocía dentro de aquella relación. El sufrimiento se volvió rutina, y yo, sin darme cuenta, empecé a desaparecer. Primero fue el cansancio. Luego la tristeza constante. Después, la medicación. Antes de eso, dos años de terapia intentando entender por qué amar a Narciso me estaba rompiendo por dentro. Yo lo amaba. Lo sigo diciendo sin vergüenza. Amar no fue el error. Nunca…